#ViajandoConMike Hong Kong

Como pudieron escuchar, Hong Kong no estaba en mis planes. Originalmente iría a Singapur y de ahí brincaría a China continental, pero al final hubo un cambio de itinerario y el resto es historia.

Hong Kong fue el inicio ideal en mi ilusión por comprender la historia de una cultura milenaria. Desde que aterrizamos, los contrastes de esta ciudad me cautivaron, alimentando mi inquietud por conocer más sobre sus raíces y tradiciones. Al final, lo único que me deslumbró más que su historia fueron sus luces.

Ya fuera en Victoria Peak, Disneyland o el Gran Buda, cada esquina de Hong Kong es impresionante y asombrosa. La seguridad se respira y la capacidad económica no intenta esconderse. Las personas son amables y educadas, demostrándose consideradas hacia el turista y dejando en claro que la hospitalidad es parte de la cultura.

Debo confesar que un poco de sol no hubiera caído mal, pero haber experimentado subir en teleférico hacia el Big Buddha y caminar por Victoria Park en medio de la bruma, dotó al viaje con una magia especial. Si bien es cierto que las vistas desde el Avenue of Stars hubieran sido aún más espectaculares, no hay nada que lamentar.

Así, sin importar la espectacularidad de los musicales en Disneyland o la belleza escondida en las calles del viejo Hong Kong, haber iniciado nuestro viaje en esta ciudad me hizo comprender que me estaba adentrando a una cultura de la cual tengo mucho que aprender, por la cual me confieso apasionado y que, en definitiva, siento la necesidad de explorar durante mucho, mucho tiempo más.

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