Un amor a la medida

El amor es arrebatado, irracional y divertido. Pocas veces estamos tan felices y seguros. El amor es irracional y sentimos que nos dejamos ir como “gorda en tobogán”, pero la emoción es tanta que nada más importa, solo el hecho de que la confianza se está construyendo y que el conocer íntimamente a otro ser humano es reconfortante y especial.

Como se dan cuenta, amar implica confiar, abrirnos a la posibilidad de que otros conozcan nuestra realidad, nuestros defectos y temores. Es entonces cuando la magia empieza a desaparecer y el miedo a ser vulnerados surge para hacernos pensar dos veces antes de continuar entregándonos a quien obtiene las armas para dañarnos.

Cuando te percates de que los temores comienzan a ganar, ¡frena, Mae! El miedo solo hará que te reprimas y tu relación se irá desgastando hasta que lo único que quede sea dolor y desconfianza. No te dejes convencer por los errores del pasado. Ésta es una nueva relación y, por ello, otra oportunidad para encontrar a alguien con quien compartir quién eres.

Ahora bien, hablar de amor es hablar de bondad y compasión. Dichas características son aplicables a cualquier persona, haciendo que nuestro margen de acción sea tan amplio como individuos queramos. Es cuestión de desmitificar la palabra y darnos cuenta que todos somos merecedores de cariño.

Quitarle el peso a esta palabra facilitará reconocer el sentimiento, haciendo que perdamos la pena a expresarlo a todo aquel por quien sintamos genuino interés, comprensión o complicidad. Así, sabrás que estás amando cuando, sin importar su parentesco o género, hagas lo que esté en tus manos para mejorar las condiciones de vida de esa persona.

¡Así que déjate llevar, alócate, no pienses en las consecuencias! Estoy seguro de que recibirás más de una sorpresa. No importa el tiempo que te tome: ¡recuerda que cada relación es diferente y, por lo tanto, no tienes que caer en estereotipos, sino encargarte de construir un amor a la medida!

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