Sanando a través del amor y el perdón (ft. Nadia Ninel Silva Santos)

Como The Lion King nos enseñó, nada se gana con huir del pasado. Digo, puede que escapar sea divertido y te ayude a encontrar un par de buenos amigos en el camino, pero al final sabes que los fantasmas te alcanzarán tarde o temprano.

Para evitar que los demonios te atormenten es necesario hacerles frente. Formas de vencerlos hay muchas, y no pretendo darte una guía de cómo remediar las dificultades que has enfrentado. Lo que sí quiero decirte es que, mientras más pronto tengas el valor de resolver estas situaciones, más rápido dejarás de sentir dolor.

Una vez consciente de la existencia de estos monstruos, tendrás que decidirte a hurgar profundo para eliminar cuanto espectro te atormente por las noches. No mentiré, Mae: la lucha será mortal y puede que algunas veces sientas que caminas en carne viva a través de la ciudad. Lo siento. No hay otra forma de curar. ¡La buena noticia es que, como todo en la vida, pasa!

Pretender transmitirte lo maravilloso que se siente cerrar viejas heridas sería casi tan ingenuo como querer describirte lo liberador que resulta perdonar a quienes te lastimaron. “¿Perdonar yo a esos? ¡Que ardan en el infierno!”, es exactamente lo que debes evitar pensar, Mae. Aquí –como en los siniestros automovilísticos– cada quien se va con su golpe. Tu deber es sanar y eso conlleva desearle paz y bienestar a tu violentador. A su tiempo, a él le corresponderá hacer lo mismo.

What goes around comes around, y tan pronto como lo entendamos sabremos que las faltas se pagan en vida. No es nuestro papel juzgar, buscar venganza o desear el mal; nuestro único deber es aprender a amar. La vida es tan corta que cuando menos lo pienses desearás haber dejado de lado rencores, saldado cuentas y olvidado tropezones. ¿No te parece un buen momento para comenzar?

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