Exponiéndome con Sergio Naveda

Exponiéndome con Sergio Naveda

El miedo al ridículo siempre me ha perseguido. No hay nada que me atormente más que pensar en que perderé el control de una situación y esto me llevará a quedar completamente expuesto, sin forma de “limpiar mi reputación”. Debo decirles que esta no es forma de vivir, así que –desde hace un par de años– he decidido aplicar el “no pasa nada”.

Para aminorar mi ansiedad, he decidido reír. Así, relajarme implica hacer lo que me nace sin reparar en lo que otros opinarán –no dañando a terceros, claro está. Cómo vestir, a dónde ir, qué decir, con quién relacionarme: todos son asuntos míos y de nadie más. Por su puesto, no a todo el mundo le parece, pero eso poco a poco me ha dejado de importar.

Vivir en el escrutinio es difícil para uno y placentero para los demás. Siempre es más fácil señalar los defectos en la vida ajena que ocuparse en mejorar. Por esto, la mayoría de las personas nos dedicamos a chismear en lugar de hacer un esfuerzo por cambiar. Al decidir cultivarme, he dejado de preocuparme de los demás para comenzar a ocuparme en mi felicidad.

Así, es mi deseo liberarme de cada uno de mis temores, correr riesgos y explorar cada oportunidad para conocerme, mejorar y crecer. Estoy cansado de cuidar cada aspecto de mi vida, considero que no es óptimo ni liberador. Ser quien soy, reencontrarme con mi niño interior y dejarme fluir es, en definitiva, mi nuevo y único objetivo.

Así que aquí estoy, expuesto ante ustedes y cualquiera que me rodeé; tratando de ser auténtico e intentando por todos los medios no dejarme encarcelar por pensamientos tóxicos o autodestructivos. No estoy seguro de lograrlo, ¡ha, pero como fregados me voy a divertir intentando!

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