Desmitificando la idea del amor ft. Mariana Ponce

Eso de amar a quien la gente considera que no debes es un pedo. La verdad es que aún no me acostumbro a las miradas extrañas al saludar efusivamente a quienes amo. A pesar de que cada vez es más frecuente que piense “¿y a ti qué fregados te importa?”, no puedo evitar sentirme extraño ante el juicio de estos… babosos.

Ahora, ¿cuál es la afición con querernos encasillar? Uno no puede solo estar en una relación –la que sea, con quien sea– sin que alguien meta su cuchara y quiera hacerte formalizar. Y la “formalizada” no es el problema, porque entiendo que hay para quien es importante, sino el hecho de que exista la necesidad de etiquetar tu vínculo con las personas.

Conozco tantos casos en los que el amor no es como se estereotipa y las personas están verdaderamente plenas. No comprendo por qué debemos definirnos a través de títulos que delimitan nuestras acciones y sentimientos. Seamos honestos, ¡si quieres estar con alguien (o ponerle el cuerno) el papel es lo de menos!

Fue por eso que, siguiendo sus consejos y con la colaboración de Mariana Ponce, me puse a reflexionar sobre mis relaciones; y es que no podría ser más feliz con lo que siento por quienes me rodean, por cómo platicamos, por la complicidad que hemos generado. Así que me comprometo como “gordo en concurso de comer pasteles” y decido entregar y demostrar mi amor valiéndome un bledo lo que los que observan opinen de nosotros.

Entonces, la regla de oro es “déjate llevar por lo que sientes”. Qué sea o por qué lo sientas no es algo que deba preocuparte. Eso sí, asegúrate de que sea recíproco, porque eso de amar sin ser amado no es precisamente ideal. Fuera de eso, no hay reglas, limitaciones ni demostraciones que no puedas realizar. Tan solo entrégate sinceramente y confía en que las cosas van para mejor. Como siempre digo: no te definas a través de ojos ajenos, porque ellos no ven quien realmente eres, sino quien quieren que seas.

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